Este año 2017 es para nosotros un tiempo jubilar al cumplirse en  este año los 130 años desde que llegaron a Canelos en 1887, el primer equipo misionero de frailes dominicos  a estas tierras de Pastaza.

Doce años más tarde, saldrían de aquel poblado  de la Misión Canelos, el fraile dominico Fray Álvaro Valladares para fundar el 12 de mayo de 1899 un nuevo poblado, Puyo, que se convertiría  118 años después, en la ciudad turística por excelencia en el corazón  de la Amazonia.

Por ello esta fiesta fundacional de Puyo, tiene sus raíces en la Iglesia misionera de aquel sueño de fe y de amor a las minorías que Vivían en estas tierras sin una evangelización permanente.

Hay fechas que no se pueden olvidar y que hay que celebrar  con el pueblo desde las raíces de su fe, por ello junto a esta celebración fundacional de esta ciudad, queremos agradecer a Dios por tantas manifestaciones de su amor para con nuestro pueblo y con esta capital de  provincia, la ciudad de Puyo. Que este año cumple 118 años de fundación.

                La fe sembrada  en esta tierra por los primeros misioneros ha ido creciendo como de una pequeña semilla  que crece cada día, hasta verlo hoy en un gran árbol frondoso  y lleno de frutos. La fe de hombres y mujeres que engendraron esperanza, y la esperanza  dio a la gente de esta tierra  la fuerza  del espíritu para mirar el horizonte y trazar sendas de progreso y fraternidad, tejiéndose la historia de estos 118 años de vida.

Muchas aventuras misioneras que fueron compartidas  con los misioneros y la perseverancia de los colonos e indígenas,  amasando juntos, con sacrificio  el futuro y confiando en la providencia de un Dios padre que nunca abandona a sus hijos que en Èl ponen su confianza.

                Hoy Dando gracias a Dios y orando juntos  ¿Que podemos  pedirle a Dios?  Ciertamente que debemos echar una mirada a nuestro alrededor y ver la realidad de nuestra sociedad y nuestro pueblo. Para que en verdad sepamos  pedir con reflexión no solo desde el sentimiento sino desde  el corazón y la razón, no el igual querer que amar, ni oír que escuchar  y si amamos a nuestro pueblo pidamos que Dios conocedor  de nuestra necesidad  y generoso  más allá de las apariencias, nos conceda no lo que hoy nuestro corazón necesita y no solo lo que nuestro cuerpo pida, Que sepamos escuchar  a Dios  antes de que Él nos escuche a nosotros, porque puede haber un pueblo que grite  pero no tener un oído que escuche. Generalmente queremos hablar mucho pero nos cuesta escuchar al que puede hacernos entender  más allá de nuestras palabras. La palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, nosotros como diría Juan somos solo la voz, tenemos la voz, pero el que es la palabra, el Hijo de Dios  tiene la decisión con su última palabra. Hacer realidad lo que la voz pronuncia.

                1.- Salomón rey de Jerusalén, se sintió ante el Señor joven e ignorante, necesitado de saber escuchar, para saber  gobernar y discernir,  pidió al Señor sabiduría, y Dios le dijo a Salomón, ”por haber pedido esto y no haber pedido larga vida y riquezas sino sabiduría  para saber gobernar, te daré lo que has pedido, una mente sabia y prudente  y te daré lo que  no me has pedido, riquezas y fama…  y si caminas por mis sendas te daré larga vida.”

Creo, que como Salomón, si queremos a nuestro pueblo, hoy debemos pedir como él, sabiduría para los que gobiernan  nuestros pueblos  y nuestra nación, para que sepan escuchar y discernir lo que nuestro pueblo realmente necesita. Para que escuchen la palabra que no pasa, la palabra, que no son falsas promesas, la palabra verdadera, que engendra vida y esperanza. Una palabra que abre horizontes hasta la eternidad. No pan para hoy y hambre para mañana.

2.-Un pueblo progresa no solo por los que gobiernan bien, sino por el bien que saben vivir los gobernados.  Destacando especialmente por el esfuerzo por vivir la unidad y el amor  por los otros. hoy queremos escuchar los consejos que Pablo el gran misionero dio a los filipenses ciudadanos de Filipo: tener un amor reciproco y un interés  por la unidad,  no dejarse llevar por la presunción sino por la humildad, donde nadie se considere superior a los otros mirando por el bien  de los demás  no por el personal, imitando a Jesús que no se aferró a la categoría de Dios.

Cuando descubramos a un pueblo que ha entendido que todos debemos servir  y unidos buscar el bien común seremos  el pueblo que sabe vivir, que sabe progresar y que sabe que lo importante no son las cosas sino las personas. Y que solo con los valores que permanecen se podrá vivir en paz y amor.

3.- Finalmente en este tiempo Pascual en que nos encontramos nos invita a vivir en la alegría de una fiesta comunitaria, trasformando como Jesús en el camino de Emaús, las tristezas en alegrías.

Muchas veces nos podemos identificar con aquellos peregrinos que caminaban tristes cabizbajos con su esperanza por los suelos, porque sus sueños no se cumplieron como ellos esperaban, que Jesús  su amigo su líder en quien confiaban, no hubiera muerto en una cruz como un fracasado y derrotado, no sabiendo tener fe en las palabras  que ya les había anunciado Jesús antes de morir. ” El hijo del hombre tiene que padecer  y morir, pero al tercer día resucitará” . También nosotros  como ellos nos dejamos llevar por el pesimismo el creer que todo está perdido ante la oscuridad de unas circunstancias adversas, la falta de esperanza  que nos inmoviliza, nos cierra  en nosotros mismos. Necesitamos Alguien que nos diga  como a ellos, ” necios y torpes de corazón … y comenzó a iluminar con su palabra todo lo que había sucedido, calentando su corazón   para decir  como ellos : Quédate Señor con nosotros,  porque anochece  si tú te vas, para al final revelarse compartiendo el pan junto a la mesa, donde se les abrieron  la mente y el corazón y le reconocieron que estaba vivo y había triunfado sobre la muerte. Cuantos como los peregrinos de Emaús hoy, cerrados en su desesperanza y tristeza, creyendo que  no hay salida, pero cuantos cristianos y ciudadanos que quieren cambiar la cara triste y angustiada de nuestra gente en alegría,  en paz, en amor, en justicia, en la verdad.

A esto estamos llamados  y queremos para nuestra ciudad de Puyo, después de 118 años de fundación,  siguen vivas las raíces de la esperanza  y de la fe, que trajeron y sembraron en esta tierra los primeros misioneros hace 130 años. Y que sigue  hoy en una evangelización permanente. Que Nuestra Sra. de Pompeya patrona de nuestra ciudad, nos acompañe como primera misionera  que llevó la alegría de la buena noticia como nosotros queremos llevarla. ¡viva Puyo¡ Loor a Puyo en su cumpleaños¡

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