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Opinión

ECUADOR EN BUSCA DE LA EXCELENCIA ACADEMICA….

El año pasado vivieron momentos críticos en algunas familias que tuvieron que experimentar el cierre de las Universidades que no cumplían con los requisitos mínimos para su funcionamiento y el drama humano vivido es la respuesta a ese mercantilismo educacional que lastimosamente trasformaron a la universidad ecuatoriana.

A raíz de la vigencia de la Ley Orgánica de Educación Superior, se categorizaron a las universidades y escuelas politécnicas del país, llegando a revelar cifras caóticas en cuanto a la gestión administrativa- educacional de algunas instituciones de educación superior que a pretexto de autonomía manejaban sus fondos de mal manera, mientras que otras tuvieron diferentes procesos de gestión, llegando a catalogarlas como las mejores del país.

El financiamiento para las universidades publicas provienen de “un porcentaje del impuesto a la renta, el impuesto al valor agregado y otras contribuciones menores, de esto el 99% se reparten entre las instituciones y el 1% se entrega para el funcionamiento del Consejo de Evaluación, acreditación y aseguramiento de la calidad de la Educación Superior (CEAACES)”.

Hoy se busca que las instituciones educativas de nivel superior cumplan con parámetros mínimos establecidos en políticas públicas de excelencia, con el fin que nuestros profesionales aporten al país con su conocimiento y cuyo resultado sea lograr mayor productividad a nuestra patria.

Estos cambios deben estar unificados con la educación básica y bachillerato, ya que por esa desconexión que existía entre los sistemas tuvimos grandes dificultades en el pasado y si hoy en la nueva reforma no se consigue este hecho, lastimosamente volveremos a fracasar en este cambio.

Debemos ampliar carreras que en el país no existen, para transformar nuestra matriz productiva, necesitamos talento humano ecuatoriano que confié en su país y lo haga grande con su conocimiento, implementando áreas que antes era limitadas para países en desarrollo.

“Los estudiantes de las universidades de categoría A, reciben USD 2500 dólares por estudiante al año, en cambio las universidades D, reciben el triple USD7600 dólares”, al tener esta distribución presupuestaria estamos siendo efectivos con los recursos que reciben las universidades, hay que analizarlas individualmente a cada institución, pero debemos cambiar una concepción de gestión pública que trasforme en efectiva y que no pasemos el costo a los estudiantes que tienen el derecho de recibir una educación de calidad gratuitamente.

Nuestro país necesita de hombres y mujeres que generemos un cambio de época y para ello es necesaria una educación de excelencia, unamos esfuerzos para que estos procesos den el resultado deseado……..

 

Dra. Tania Massón Fiallos; M.B.A.

 

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